El botiquin de antes

Los reconstituyentes fueron los recursos más utilizados por madres que no querían tener un “flaquindé” en la casa o para fortalecer la afectada materia gris, por los esfuerzos del hijo “quemándose” las pestañas estudiando.

Nada mejor para recordar que la Fitina, como vitamina para el cerebro. Para revitalizar, Ceregumil (1907) tónico que ahora viene con mil variantes, hasta con ginseng.

El Neurofosfato Sky, la Emulsión de Scott (1876), la Emulsión de Keppler, el Wampole (1893) el aceite de hígado de bacalao y el huevo crudo aderezado con Vino Sansón, completados por el Fortimalt (un brazo de poder en cada cucharada) y la malta alemana Lowenbrau, definían el menú reconstructivo de niños, jóvenes, parturientas y convalecientes.

La Antiflogistina (1940), para el pecho “apretao”, el Parcho Poroso para dolores musculares, de articulaciones y principalmente “vientos”, el Mentholatum (1906), de amplísimo uso, reemplazado por el “Vivaporú” de similar efecto.

El Mentol Davis tuvo su época y sus fanáticos. Las pastillas Valda, con fuerte presencia de eucalipto y mentol, azucaradas, de color verde y forma extraña. La “bola de golpes” para magulladuras. El Mejoral y su versión para niños, para dolores diversos y posteriormente la aspirina y su variante la Cafiaspirina.

Entonces no había “stress” sino “nervios” y para eso Belladona, Bellergal, Pasiflorina, tranquilizantes y no sedantes.

El Librium, Valium y otros entraron junto con los términos nuevos para designar “el patinarle el coco”, el “arrebatao” o el “loco manso”. La sal de Uvas Picot o la sal de frutas Eno con efectos similares al bicarbonato de sodio para descomposturas estomacales y “jarturas” apoteósicas. Lugar especial para las píldoras de vida de Reuter y las del Dr. Ross, que bajo el lema de “chiquitas pero cumplidoras”, resolvían la resistencia a descargar intestinos; el Cordial de Monell (1870) para la dentición infantil; el Padrax en Polvo para remediar la molestia de “lombrices intestinales”.

No mencionados todos los usos de la Leche de Magnesia Phillips (1880), para el “salpullío”, como desodorante para sobacos con “marisco” rebelde, y para quemaduras, especialmente de sol.

Era mandatario tener una jeringuilla de vidrio guardada en un recipiente metálico cromado ovalado, a la que había que hervir durante 15 minutos antes de usar, para esterilizarla, con agujas se reusaban y venían de diferentes calibres, de la más “gorda” a la más fina.

El compuesto Vegetal de la Sra. Muller y el de la Sra. Lidia Pinkan, recursos para evitar las menstruaciones difíciles y dolorosas. Hay quien dice combatir los ovarios poliquísticos con esta última. ¡Tome Breacol y deje de toser!

XXXLimagen Sin título

separador

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s