La salicornia, un nuevo vegetal en la mesa

La salicornia (Sea Bean) es una planta de la misma familia que las espinacas y acelgas, que crece generalmente en márgenes de las marismas y en zonas que se inundan esporádicamente por aguas saladas. En el supuesto de que el agua dulce escaseara, la salicornia podría ser una solución alimentaria, ya que se puede regar con agua de mar y, además, ha demostrado ser un alimento de gran calidad nutritiva pero a pesar de estas propiedades, aún es poco conocida.

La salicornia es una planta perenne de la familia de las quenopodiáceas. Sus ramas articuladas en nudos y entrenudos son carnosas y de un color verde llamativo. Según el Instituto de Educación de Sonora, en Arizona (EE.UU.), la primera evidencia de su utilización como alimento se remonta a los aborígenes del suroeste y noroeste de México, que comían sus semillas. En España, cocineros de renombre ya han dado a conocer sus usos culinarios, por lo que es posible que pronto empiece a estar presente en las cocinas de los más atrevidos.

La salicornia, también conocida como hierba salada, hierba del jabón o alacranera de las marismas, crece en zonas mediterráneas como Alicante, Barcelona, Valencia, Castellón e Islas Baleares. España, junto con Argentina, México, China y el estado estadounidense de Arizona, es, entre otros, uno de los países que ha demostrado que se pueden producir alimentos vegetales, diferentes de las algas, cuya fuente de nutrientes sea el agua de mar.

Es una buena fuente de proteínas y minerales, además de contar, entre sus ácidos grasos esenciales, con el ácido graso poliinsaturado linoleico.

La alimentación de corderos con salicornia redujo el contenido de colesterol de su carne a la mitad, lo que la convierte en un alimento interesante

De las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento se desprende que la salicornia necesita para su crecimiento cinc, cobre y manganeso, minerales que extrae del suelo salino, y que junto con magnesio, potasio, sodio y calcio representan entre un 30% y un 45% de su peso en seco. Su importante contenido proteico varía entre el 30% y el 45%, y son sus semillas las que poseen de un 26% a un 33% de grasa, predominando el ácido linoleico, que representa el 75% del total de ácidos grasos.

Le siguen el oleico con un 13%, el palmítico con aproximadamente un 8%, el linolénico con el 2,7% y el esteárico de un 1,6% a un 2,4% acaban de configurar el perfil lipídico. Tanto el linoleico (omega-6) como el linolénico (omega-3), son sustancias esenciales que el organismo no puede producir y que se obtienen solamente a partir de la alimentación. Cumplen un papel fundamental para el mantenimiento de las membranas celulares, para producir sustancias de gran importancia funcional como las prostaglandinas, así como para la absorción y transporte en el organismo de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

Uno de los derivados que está despertando mucho interés entre los investigadores es el aceite que se obtiene de las semillas. Cuando la planta madura, las puntas se vuelven leñosas y se cubren con semillas pequeñas, de las que se obtiene aceite de alta calidad. En EE.UU. se comercializa con fines alimentarios y cosméticos, pero donde tiene un potencial nutricional real es en países en los que hay escasez alimentaria, como la India y Pakistán. Los restos de la planta que quedan tras la extracción del aceite se muelen para producir harina que se utiliza básicamente en alimentación animal.
Nutrientes protectores

Investigadores coreanos de la Chungbuk National University y de la Sahm Yook University han dado a conocer recientemente la tendencia a estimular el sistema inmunológico de los polisacáridos obtenidos de un tipo de salicornia. Una gran variedad de estos polisacáridos extraídos de plantas y setas ya han sido utilizados como agentes terapéuticos en distintos tipos de cáncer y la salicornia, en concreto, es utilizada tradicionalmente en la medicina oriental para un gran abanico de enfermedades.

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La salicornia es halófita, es decir, capaz de vivir bajo salinidades elevadas. Es curiosa la gestión que estas plantas hacen de la sal. Con un mecanismo regulador, las células glandulares son capaces de separar la sal del agua y, así, deshacerse del exceso de cloruro sódico que no necesitan. Esto es debido a que poseen genes que les permiten administrar la salinidad respectiva a la que deben vivir. Aunque pueda parecer lo contrario, la salicornia no tiene un excesivo sabor salado, y aporta una textura crujiente muy similar a la de los espárragos trigueros.

En el plano gastronómico está siendo bastante utilizada como guarnición de muchos platos. Levemente salteada resulta exquisita para acompañar el pescado o el marisco, ya que resalta el plato con su propio sabor yodado. Las puntas jóvenes son las que se cortan y se comercializan como delicatessen. Según los expertos cocineros, también resulta excelente para ensaladas o cocida y mezclada con otras verduras.

Un comentario en “La salicornia, un nuevo vegetal en la mesa

  1. Hola,

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    Un saludo, Begoña Cerrato

    RESTAURANTE SOTAVENTO

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