La glucosa y la concentracion mental

200802081138.jpg Una nueva investigación en un laboratorio de la Universidad Estatal de Florida revela que la concentración mental literalmente consume combustible organico, o sea, azucar . La glucosa en sangre es el combustible del cerebro.

Cuando utilizamos nuestra capacidad de concentrarnos, resistiéndonos a las distracciones que pueden llevarnos a cometer errores, progresivamente se agota el “combustible” de nuestro depósito, haciendo más difícil los esfuerzos subsiguientes para lograr la concentración.

Roy F. Baumeister y Dianne M. Tice, ambos de la citada universidad, y Kathleen D. Vohs, de la Universidad de Minnesota, han demostrado esto con un experimento, mediante una tarea típicamente usada en pruebas encaminadas a medir la fuerza de la concentración.

A los participantes en esta tarea se les muestran nombres de colores, que están impresos con tintas de diferentes colores (como por ejemplo la palabra “rojo” impresa con tinta azul), y se les pide que nombren el color de la tinta, no la palabra. Baumeister constató que cuando los participantes realizan múltiples tareas de concentración, sus resultados empeoran con el tiempo. Así, la capacidad de mantener concentrada nuestra atención disminuye al ser utilizada.

Los investigadores midieron los niveles de glucosa de la sangre de los participantes antes de dedicarse a tareas que requerían o no concentración. Comprobaron que el grupo que realizaba tareas dependientes de la concentración experimentaba claras disminuciones en sus niveles de glucosa después de las tareas.

Además, en otro experimento, los dos grupos realizaron tareas de concentración dos veces cada uno, tomando bebidas endulzadas en el intermedio. El grupo de control bebió limonada endulzada con Splenda, un edulcorante libre de azúcar; al grupo de la prueba se le suministró limonada endulzada con azúcar real. Los miembros del grupo que consumió azúcar realizaron mejor su segunda prueba que quienes consumieron Splenda, probablemente porque su reserva de azúcar en sangre había sido reabastecida.

Hasta cierto punto, al igual que sucede con los músculos, la concentración puede ser fortalecida a través del ejercicio. Los resultados hasta ahora son un tanto incoherentes, valora Baumeister, y algunos métodos funcionan mejor que otros, pero él prevé que este mejor conocimiento de las bases biológicas y psicológicas de nuestra capacidad para concentrarnos tendrá importantes aplicaciones en la vida cotidiana de las personas.

[Nota del editor: Un resultado incoherente, no es un resultado cientifico, y publicarlo como ha hedho la revista de sicologia , es una autentica chapuza. Mejor hacer que repitan las pruebas hasta que sean coherentes y repetibles por otros cientificos , no ? ]

XXXLimagenhttp://www.psychologicalscience.org

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