Electricidad corporal

XXXLimagenLina Larrayad , corresponsal especial desde el desierto de los Monegros

Nuestra ‘observadora’ nos envía una nota electrizante

Nuestro organismo también funciona con electricidad, y se ha descubierto que ésta podría ser importante en muchas funciones fisiológicas, como la autoacusación. Algunos investigadores han centrado sus trabajos en la actividad eléctrica humana, pero la medicina oriental hace siglos que trabaja con el ‘chi’ o energía vital.

Somos pura química», dicen los materialistas que imaginan el organismo como un supersistema compuesto de tubos de ensayo donde se mezclan sustancias y se producen todas las reacciones necesarias para la vida.

Es, desde luego, una metáfora «visualizable», pero quizá la realidad sea más compleja y abstracta. ¿Y si los procesos fisiológicos se rigieran por un intercambio continuo de electrones, elementos más difíciles de imaginar?

Según el doctor Andrew A. Marino, cirujano y profesor de cirugía ortopédica, biología celular y anatomía en la Universidad de Luisiana (Estados Unidos), los factores «electrofisiológicos» o «energéticos» influyen sobre el conjunto de procesos fisiológicos del organismo.

Además, sugiere que la incapacidad de la medicina convencional para descubrir los factores energéticos y actuar sobre ellos está relacionada con sus limitaciones para tratar ciertas enfermedades, como el cáncer. En su opinión, es lógico suponer que funciones como el crecimiento o la autorreparación dependan de este nivel superior de organización, que resulta invisible para los bioquímicos.

Las energías que controlan el organismo no se conocen porque la investigación actual estudia pequeños sistemas –la célula o su membrana– sobre los que el médico puede actuar a través de sustancias químicas. En consecuencia, si una enfermedad tiene su origen en el sistema de control del organismo, no se encontrará la solución. Éste es, posiblemente, el caso de muchos trastornos.

Para Björn Nordenström, un médico mundialmente reconocido como jefe de diagnóstico radiológico en el Instituto Karolinska (Suecia), además del linfático y del sanguíneo, el organismo está dotado de un tercer sistema circulatorio por donde fluye la energía eléctrica y que apoya la autoacusación, el metabolismo, el crecimiento, la autorregulación o la respuesta inmunitaria, entre otros muchos procesos fisiológicos.

XXXLimagenElectricidad corporal /// Energy release

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