
El gusano de los dientes
Hasta bien entrado el siglo XVIII se creía que la caries era causada por un pequeño gusano conocido como neguijón o gusano de los dientes del que se decía que “carcomía los meollos de los dientes”, provocaba el inicio de “la corrupción de los cuerpos” y se alojaba en el “fango” de la boca.
Durante siglos, se combatió al gusano con oraciones a Santa Apolonia, a la que se rogaba encarecidamente que lo matara.
El bicho aparece citado ya en una tablilla sumeria y también es mencionado en el Quijote. El miedo a este gusano imaginario alcanzaba tal extremo que en Londres se llegaban a desinfectar las calles para evitar su proliferación.
Su mayor aporte eran los dolores insoportables que los matasanos de lo época, con su terrorífico instrumental, no lograban mitigar.
De hecho el Papa extendió una bula que permitía blasfemar - sin condenarse - en el caso de tres dolores: el mal de muelas, el mal de piedra (cólico nefrítico) y el dolor por almorrranas.
Nada decía la bula, por cierto, del dolor del parto, que las mujeres debía soportar estoicamente sin pedir explicaciones a Dios.


Léelo por email









